domingo, septiembre 30, 2007

...lo segundo a vos.

Hoy sos mi violenta prescindencia (te lo dije). Hoy sólo quiero saber donde vivís, me alcanza con tu mirada, con tu voz. Hoy me alcanza con cruzarte...con bailar, conmigo, con vos...con pensarnos. Me abrazas con palabras, me besas con miradas, me tocas con tu olor... me cambias la sonrisa, me soltas el tacto... nos cambiamos la piel. Con eso me alcanza...quedate donde estás. No te pido nada. No te exigo nada. Soslayame con el sosiego de tu roce, inventame cuando me necesites... y guardame en un cajón. Dibujame entre líneas y borrame con un beso. Y voy a esperar el próximo esbozo... para que me borres más lento. Hay algo que no sabemos... que no entendemos; que ruega, a veces con palabras, espía, no sale, se guarda... desborda, rebalsa, derrama. Sacalo. Escondelo. Dámelo. Atalo. No guardé tus besos... y ahora los extraño; me guarde tu mirada en el juego silogístico de una consecuencia necesaria. De lo que pasa sin notarlo, sin fijarnos... lo inevitable de lo fáctico inviable; de vos y yo. No te pido nada. Pero quiero todo... no te exigo nada, y te exigo todo. Somos algo de la nada y somos nada de un algo. Somos lo que queremos en delirios racionales de juegos impensables, de juegos azarosos, turbulentos... que me cautivan, que me enloquecen. Llamame.