domingo



Billet Doux

Ayer he recibido una carta sobremanera.
Dice que “lo peor es la intolerable, la continua”. Y es para llorar, porque nos queremos, pero ahora se ve que el amor iba adelante, con las manos gentilmente
para ocultar la hueca suma de nuestros pronombres.
En un papel demasiado.
En fin, en fin.
Tendré que contestarte, dulcísima penumbra, y decirte: Buenos Aires, cuatro de noviembre de mil novecientos cincuenta. Así es el tiempo, la muesca de la luna presa en los almanaques, cuatro de.
Y se necesitaba tan poco para organizar el día en su justo paso, la flor en su exacto linde, el encuentro en la precisa.
Ahora bien, lo que se necesitaba.
Sigue a la vuelta, como una moneda, una alfombra, un irse.
(No se culpe a nadie de mi vida).

A veces creo que ya olvide todo...

...y todo vuelve a mí desmantelándome.
A veces recuerdo su gusto,
y tiemblo desconsoladamente.

Hoy deseche el primer regalo...
...pues gratamente no hubiese sido aceptado.
Me aterra pensar que mis manos,

echaran a la basura ese diecisiete de cada año.

lunes

CORAZÓN CORAZA

Porque te tengo y no

porque te pienso

porque la noche está de ojos abiertos

porque la noche pasa y digo amor

porque has venido a recoger tu imagen

y eres mejor que todas tus imágenes

porque eres linda desde el pie hasta el alma

porque eres buena desde el alma a mí

porque te escondes dulce en el orgullo

pequeña y dulce

corazón coraza

porque eres mía

porque no eres mía

porque te miro y muero

y peor que muero

si no te miro amor

si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera

pero existes mejor donde te quiero

porque tu boca es sangre

y tienes frío

tengo que amarte amor

tengo que amarte

aunque esta herida duela como dos

aunque te busque y no te encuentre

y aunque

la noche pase y yo te tenga

y no.

...lo séptimo a vos

Paseo mis manos por los bordes, trato de andar recto. Pero nada alcanza. Saturo mi alma con su nombre, con su D inicial con su LA final. Pienso que está demasiado lejos ya. Demasiado. Tan. Ahora busco en los pasillos, las escaleras, aquel hueco de amor. Ya ni su sombra asoma. Tristemente.

viernes



- PABLO -

martes

EVITAR

Tantas cosas guardadas, tantas cosas que decir… tan poco con que expresarlas. Palabras. Tantas ideas de vos. Y ya no recuerdo tu cara. Tu risa. Tantos miedos embaucados, tantas dudas enterradas. Tanto tiempo y tan poco a la vez. Un juego sucio que tanto jugué. Un amor de esos incomprensibles, eternos… bellísimos. Una rueda cuadrada que me dice basta… detente. Pisos asfalticos como interminables mares de sueños. Pecados concebidos… declarados, aceptados. No quiero verte. Quiero evitar la sonroja. Quiero evitar el calor… las manos frías, el pulso rápido y fuerte, la voz temblorosa, las miradas esquivas. Quiero evitarte. Rozame para recordar la desdicha de este todo que fue nada, de este todo empeñado por la paz de mi corazón. Ahora me asusta… me puede, me saca todo. Ahora seguís siendo vos la que me parte en. La que se mete en mi cabeza y destruye todo recuerdo de mi. La que. Suspiro hondo, susurro bajo y culmino claudicando aquello que tantas sonrisas me regalo.

LAS MENTIRAS VERDADERAS

(…) Cómo y por qué nacen las historias. No digo cómo y por qué se escriben –aunque Belisario sea un escritor–, pues la literatura sólo es una provincia de ese vasto quehacer –inventar historias– presente en todas las culturas, incluidas aquellas que desconocen la escritura.
Como para las sociedades, para el individuo es también una actividad primordial, una necesidad de la existencia, una manera de sobrellevar la vida. ¿Por qué necesita el hombre contar y cantarse historias? Quizá porque, como la Mamaé, así lucha contra la muerte y los fracasos, adquiere cierta ilusión de permanencia y de desagravio. Es una manera de recuperar, dentro de un sistema que la memoria estructura con ayuda de la fantasía, ese pasado que, cuando era experiencia vivida, tenía el semblante del caos. El cuento, la ficción, gozan de aquello que la vida vivida –en su vertiginosa complejidad e imprevisibilidad– siempre carece: un orden, una coherencia, una perspectiva, un tiempo cerrado que permite determinar la jerarquía de las cosas y de los hechos, el valor de las personas, los efectos y las causas, los vínculos entre las acciones. Para conocer lo que somos, como individuos y como pueblos, no tenemos otro recurso que salir de nosotros mismos y, ayudados por la memoria y la imaginación, proyectarnos en esas ficciones que hacen de lo que somos algo paradójicamente semejante y distinto de nosotros. La ficción es el hombre completo, en su verdad y en su mentira confundidas.
Las historias son rara vez fieles a aquello que aparentan historiar, por lo menos en su sentido cuantitativo: la palabra, dicha o escrita, es una realidad en sí misma que trastoca aquello que supuestamente transmite, y la memoria es tramposa, selectiva, parcial. Sus vacíos, por lo general deliberados, los rellena la imaginación: no hay historias sin elementos añadidos. Éstos no son jamás gratuitos, casuales; se hallan gobernados por esa extraña fuerza que no es la lógica de la razón sino la de la oscura sinrazón. Inventar no es, a menudo, otra cosa que tomarse ciertos desquites contra la vida que nos cuesta vivir, perfeccionándola o envileciéndola de acuerdo a nuestros apetitos o a nuestro rencor; es rehacer la experiencia, rectificar la historia real en la dirección que nuestros deseos frustrados, nuestros sueños rotos, nuestra alegría o nuestra cólera reclaman. En este sentido, ese arte de mentir que es el del cuento es, también, asombrosamente, el de comunicar una recóndita verdad humana. En su indiscernible mezcla de cosas ciertas y fraguadas, de experiencias vividas e imaginarias, el cuento es una de las escasas formas –quizás la única– capaz de expresar esa unidad que es el hombre que vive y el que sueña, el de la realidad y el de los deseos.
"El criterio de la verdad es haberla fabricado", escribió Giambattista Vico, quien sostuvo, en una época de gran beatería científica, que el hombre sólo era capaz de conocer realmente aquello que él mismo producía. Es decir, no la Naturaleza sino la Historia (la otra, aquella con mayúscula). ¿Es cierto eso? No lo sé, pero su definición describe maravillosamente la verdad de las historias con minúscula, la verdad de la literatura. Esta verdad no reside en la semejanza o esclavitud de lo escrito o dicho –de lo inventado– a una realidad distinta, objetiva, superior, sino en sí misma, en su condición de cosa creada a partir de las verdades y mentiras que constituyen la ambigua totalidad humana. (…)

lunes

VOS TUYA

Prefiero los ojos que extrañan, las sonrisas prohibidas, los tiempos de espera. Sueño con el reencuentro perfecto, sin posibilidades, sin motivos… inesperado. Las miradas lejanas sin palabras sin saludos. Los celos inventados… el paso apurado. Prefiero pensarte distante, curiosa, inestable. Sacudir los recuerdos, moverlos, inventarlos, juntarlos y cambiarlos. Combinar situaciones, momentos, días y noches. Prefiero verte en la otra vereda, acompañada, solitaria y hermosísima. Prefiero pensarme sin vos, y buscarte sin mí. Caminar corriendo a la casualidad de sentirte novelescamente. Tener un libreto, un dialogo, un final no tan feliz. Un final que no aburre, que perdura… que nos mantiene con algo bien adentro, imposible de arrancar, de terminar… algo para siempre, entre todo esto muy descartable. Entre vos y yo, que nunca fuimos… y que somos nada para siempre, para ser. Así lo prefiero, imaginable, perceptible… inentendible para mí, obvio para vos. Vos que preferís lo que es, lo que logramos… vos que preferís vivir sin morir, volumen sin ruido, bailar en silencio. Vos que preferís el mí sin mí mismo, con vos tuya… con ellos solos. Preferimos lo mismo pero distinto, mudamos los aires, no conseguimos irnos… alejarnos, nos pisamos orgullosamente las manos que sostenían lo imposible, lo arrugado de aquel amor inexplicable. Olvidemos lo ocurrido, preferimos lo mismo. Olvidemos lo sucedido, preferimos preferentemente. Olvidemos el pasado, y prefiramos el presente. El tiempo que nos sucede, que nos empuja, que nos olvida… vengativo de mi risa… inmodesto de tu sonrisa. Sucederá lo que prefiero, lo impostergable, lo que ya viene sin relámpagos sin sonidos… conmigo contigo. Y allí estaré esperando sentado con un libro… jugando a morir por vos, para siempre.

miércoles

Ya tú

Paso mi mano por tu letra para recordar tu risa
Abro el cuaderno de los besos para recordar tu boca
Leo mi ardiente paciencia para cambiar nuestra historia
Recuerdo lo recordable para recordar lo irremediable

Piedad amor
Descansa corazón
Olvida ya tú
Desolada imposibilidad

Ansió tus manos con rayones, con chicles
Pierdo mi tiempo melancólico con pasadas carcajadas
Me recuesto en tu mirada para acostarme con vos
Recuerdo tus enojos para saborear tu cintura

Piedad amor
Descansa corazón
Olvida ya tú
Desolada imposibilidad

Renuncio a lo irrenunciable, a vos... conmigo
Aturdo mis parpados para contener el llanto
Refugio mi alma en otros cuerpos, en otras piernas
Recuerdo tu calma para besarme, para enloquecerme.

jueves

Ella. Sebastiana. Una intriga.

martes

Pasame, palpame
Amame
Filtrarte, infiltrarte
Amarte
Patoteame, pateame
Entendeme
Leerte, sumarte
Mirarte

viernes

Como si.

Apelo a la paciencia, quizás vuelva a verte. Por momentos amarro mis manos para no buscarte. Por momentos no aguantan los nudos. Así apelo al bienestar, a eso que vos no me das. Desaparezco para amar. Antídoto con puro veneno de tóxica salud. Acá te imagino... mirándome, llamándome, enloqueciéndome. Pasible de plausible paciencia me siento a contemplarte en mí. Acá, conmigo. Y te borro, velozmente me alzo en mis piernas débiles, en nuestros corazones orgullosos, y escalo el precipicio para llegar al fondo. Y vos que seguís ahí. Inmutable. Como si. Retumbo en tu cabeza. Como no. Entonces. Soplo tus hombros, desnudos. Y pienso profundamente, todo el tiempo, y el todo no me alcanza y uso más, y el más se minoriza, se escapa y nada me vuelve a alcanzar. Y en la nada me quedo. Pero pensando. Profundamente. ¿Y qué hago? Nada. Perfecto accionar de omisiones omisibles. Creo volverme loco, delirar, desvariar, extraviarme en mundos sin vos, en caminos minados, en volcanes de nieve. Sostengo mi cabeza con mis cansadas manos y creo entender. Creo que hace tiempo entendí. Apelo a vos, para sacarte de mi vida por fin.

martes

MI LU

mi lubidulia
mi golocidalove
mi lu tan luz tan tu que me enlucielabisma
y descentratelura
y venusafrodea
y me nirvana el suyo la crucis los desalmes
con sus melimeleos
sus erpsiquisedas sus decúbitos lianas y dermiferios limbos y gormullos
mi lu
mi luar
mi mito
demonoave dea rosa
mi pez hada
mi luvisita nimia
mi lubísnea
mi lu más lar
más lampo
mi pulpa lu de vértigo de galaxias de semen de misterio
mi lubella lusola
mi total lu plevida
mi toda lu
lumía

lunes

AMARLE /4

Hemisféricamente creo que todos nos cansamos en algún momento, de algo… de todo. Nos volvemos fugaces, inestables, impredecibles. O quizás solo sea yo. Lo supongo así o de la otra manera. Lo quiero como ustedes lo quieren. El sueño esta cansado que lo despierte y no recordar qué soñaba. La vida esta cansada que la desperdicien y crean que es distinta a la muerte. El amor esta harto de lo convencional, de las flores y los bombones. Los libros no quieren que los terminen, así no son olvidados. La boca ya no quiere que la miren, sólo que la besen. Las nubes están cansadas de correr con el viento y no disfrutar del arco iris. Tus ojos están aburridos que no los entiendan y se descargan con las lágrimas, que están fastidiadas que las escondan. Las manos ya no quieren a los guantes y sostener esa cartera, prefieren las caricias y el jabón de aloe vera. El té odia a la leche y el café esta atestado de amargura. A tus piernas les encanta que las toquen vestidas, con desaplomo y seriedad; y odian con locura la soledad. El sol ya no quiere mas eclipses y el mar se aburrió de las olas. Los holas se cansaron de los buenos días, y los días de los medios días. Todos nos cansamos de algo, y nos encanta otro algo. A veces eso mismo que adoramos es aquello que detestamos, o detestamos aquello que nos cansamos de adorar. De todas formas creemos y somos optimistas. O no. No lo sé. De vez en cuando me canso de vos, rotundamente... profundamente; pero entiendo al instante que me trastornas, me fascinas y en ese instante te detesto un poco más. Sabes que esto es para vos, lo fue desde un principio y lo será hasta que no exista más. Quizás ya no tenga sentido, es lo más posible… entonces aprendiste a odiarme… te cansaste. Yo creo que al revés me canse de hostigarte y un poco más pasivo intento dejar de amarte.

jueves

SIN (más) /2

Tuyo de vos mío…ido de vos, tuyo. Soluble concreto de piezas armables. De corazones penables, de almas con sombra. Tuyo. Vos mía, de él. Más mía que de él, lo sé. Arribo arriba el bajo escalón que subo. Debajo bajo el beso altivo distante, deseado. Deseo desearte amándote extraña silueta de grandes pestañas que extraño. Rebano en vano el mío orgullo, de vos tu me ignoras. Café letárgico, sin vos. Sin café sin fe, que tuyo me quedo, mío el tuyo, que tuyo me voy. Mía como tuyo, no huyo… corazón cobarde, escarlata de lata llorando la mía, que tuyo amor sin figura. Que mío se pierde, lejano pasado de presente futuro. De flores rojas como pétalos de flores rosas, de verde tallo, te detallo ese talle que me enloquece, que me pierde perdido el instinto de bendito sexo. De bendito amor. Azar de largas mangas, de risas sonrientes… de vos conmigo sin nadie. Conmigo me quedo, soledad que me escucha, me quedo contigo. Me alejo de vos. Te pido la risa de mal humor. Te cambia la vida, impaciente respiras. Se pasa el tiempo a destiempo nos encontramos. Sabemos ignorante lo que todos presienten. Yo tuyo, tú yo mío, yo tú yo. Pero tuyo siempre, como una decisión divina. Dogmática, rotunda, ortodoxa, fidedigna. Pesado etéreo me vuelvo gateando, lastimado vuelo liviano por tus pensamientos. También te pienso, distinto imagino el destino sublime de tus piernas soberbias. Invierno de verano. De calor subterráneo, tiempo de distancia, tiempo de un abrazo. Un beso en la frente, en tu clavícula que me encanta. En tu pelo que provoca, en la cola de sirena… aturdido no escucho el silencio que grita ese grito callado, ese piano sin cuerdas. Te cambio mi vida que es tuya, de vos que sos mía. Lo concreto soluble, lo armable en piezas. Las penas corazonadas, y esa sombra desalmada. Me dice continuamente que te hable, que te diga… con confiese insolente, impertinente… este amor que me agobia, que me aplaca, que me rompe, explota, atonta… este amor que no se conoce, que no se sabe… que se mira y te ve. Que te dice al oído, bien cerquita, susurrando: “vos mi amor, yo tu culpa… vos mi muerte, yo tu vida”.

SOMBRAS DE PALMERAS

lunes

...lo sexto a vos.

Me aproximo a vos invisible; acérquense lo más que puedan, miren por encima de los hombros. Un beso. Pero no me ves.
Hoy que es tu día, ¿tu cumpleaños? Ayer, en realidad. Hoy que es distinto. Detenerse lo suficientemente cerca. Cerca lo demasiado. Besarte no besarte.
Arrogancia pura de instintos demoledores. Te extraño. Suplico lo más.
Asisto perenne al salto crucial. Grito.
Es para llorar. En fin de cuentas siempre haces lo que queres. Lloró entonces.
En fin un principio. Arrollador.
Nos queremos, eso lo.
No me ves y estoy tan cerca. Casi rozándote. Rozándote. Tocándote.
¿Y tu cumpleaños? ¿Qué paso con eso? Me olvido.
Arruino, aquello. Es lo suficiente. Arto de mí sin vos. Dormido.
Recojo tu seudónimo, y descubro. Hacia mí ojos desorbitados de bocas feroces.
Hacia ti, el biombo del retrato. Descubro mi amor de altos.
Un trece de. El cielo despejado, tu rostro deslumbrante, tu amor no te interesa.
Cariño por seguridad. Un piso firme. Lo elástico no te sirve.
El fénix de las cenizas. El humo del cigarrillo. La espuma de un soberbio.
Tan poco hago para tenerte, y me arrepiento con el ahogo.
Tan largas se vuelven tus piernas, que me arremeten con sus botas.
Reniego por la tortuga y me alegro por no tenerte. Me vuelvo.
Vuelvo para buscarte, porque la verdad no me alegro de no tenerte.
Me miento. Me convenzo. Idiota, me silban. Catorce de.
Y así hasta el diecisiete de octubre. Cualquier año.
No me culpen, no culpen a nadie. Fue una equivocación. Volverá a pasar.
Insisto. Es que me encanta. Aunque no la vea.
Entonces me alejo, invisible. Y ya no miran entre los hombros. Se marchan.
Se rompe la ronda. Se cierra el telón.
Y el beso se vuelve realidad.

SIN (más) /1

Fatalmente no sé que sucedió. Quizás forzosamente de una manera sutil se alejo. Quizás yo no este hecho para el amor. Para su amor. Pues ella ya tiene a su amor. Una mueca de oscuridad fue su mirada trastocada de movimientos agresivos. Subió a un taxi y se fue. Me martillo la cabeza para saber. Saber. Quién te separa las articulaciones cuando te mira, quién te deja zumbando el corazón cuando te abraza, quién te arrastra hasta una nube de cuatro pisos, con ascensor y escaleras. Quería caminar, hasta mi casa…entender. O llegar más lejos, a la nube. Caminar. Pensar. Entender. Me dejó impactado, desorbitado, irrisorio, invisible…eso me dejo invisible. Supuse mil cosas, supongo mil cosas. Escribo. Me lo saco de adentro. Pero qué. Qué hay adentro. Quiero odiarla… ¿eso? No lo sé. Suspiro, respiro… hondo. No me enojo… o si. Y cuando menos me lo espero, me da un beso… esos besos que te hacen olvidar donde estas parado, que detienen la traslación y la rotación, que subsumen los polos y te dejan con un escalofrío que guardas en un bolsillo con pelusa, para que ese beso no te robe el alma. Será esta noche, será lo mejor… pero no fue una buena noche. No me dijo nada. Balbuceaba, susurraba, me pregunto algo… me dijo otra cosa que no escuche bien y con los dientes apretados giró. Orgullosamente me fui, con las manos tanteando como un ciego. Mirando con diez ojos y buscando un consuelo. Algo me quema, arde, me asfixia, busco desesperado aire fresco. Camino. Pienso. No entiendo. Soy detestablemente enamoradizo, y odiosamente novelesco. Tal vez me sea más fácil pensar que no tenía ganas de verme, hablarme, acercarse. Y entonces todo tiene coherencia. Su perspicacia entonces engaño a mis sentidos. Me duermo en una silla y parado la estoy mirando, me sostiene para que no me caiga y despierto aturdido por el portazo del taxi. La llevo a su casa. Me bajo, abro la puerta y la oscuridad me acerca su perfume. Rezumba una mosca y despierto en la silla, recordando el sueño en que la pensaba claramente y pierdo el hilo de lo que escribo. Pues su fastidio es mi respuesta, sin yo haber hecho la pregunta. Y no dejo de pensar en ella.

sábado

¡CUANDO EL ARTE ATACA!

domingo

FICCIONES /2

Para escribir no se necesitan muchas cosas… mas que ganas de hacerlo y tener algo para decir. Quizás algún que otro conocimiento. O tal vez abarcar mucho para aprehender poco. Pero todo sirve para escribir. Para que quede lindo. Saber que si vez una estrella fugaz tenes que pedir un deseo. Que los sueños se cumplen si los contas en ayunas. Que la pierna tiene tres huesos, y uno de esos es el fémur. Que los hombres “son todos iguales”, pero que a ellas le gusta el mas parecido a todos. Que el vino blanco se toma comiendo carnes blancas y que fumar hace mal a la salud. Que el romanticismo no es cursilerismo y que el doble sentido nos vuelve histéricos. Que la mayéutica es de Sócrates, la dialéctica de Platón y la retórica de Aristóteles. Saber que evitar pisar las líneas de las baldosas nos da buena suerte, así como levantar los pies cuando cruzamos las vías del tren. Conocer tus límites, tus reglas... y saber que no existen, aprender a romperlas. Que hay sinónimos que no hay que usar y personas que no hay que olvidar. Que "cuarto de libra" es una hamburguesa y que el amor es eterno. Que un tumbero no es lo mismo que un punga, y que un piquetero no es lo mismo que un montonero. Saber que los silencios no se tienen que dejar solos y que una foto o un espejo no muestra lo que somos. Que la vida es filosofia, sociologia y música. Que Silvina Ocampo se caso con Adolfo Bioy Casares y que Borges nunca gano el premio Nobel. Estar al tanto que el brindis se hace mirándose a los ojos y que un agnóstico no es lo mismo que un ateo. Que por más madrugar no se amanece más temprano. Que Claro es CTI y que “sol” puede ser una nota musical o una estrella. Saber que Serrat es catalán y los Beatles de Liverpool. Que una caricia o una mirada dicen más que mil palabras y que las ganas que se reprimen generan dolores de cabeza. Saber que masturbarse no forma acne y que el chocolate negro tiene menos calorías que el chocolate blanco. Saber que todos en algún momento corren de la oscuridad y que los borrachos y los niños nunca mienten. Conocer que es el desarrollo sustentable y que MSN no es lo mismo que SMS. Que Scarlett Johansson actúa siempre con Woody Allen, y que es una diosa total. Saber que el adverbio modifica directamente al verbo y que una onomatopeya no es lo mismo que una interjección. Saber un poco de aquello, otro poco de esto y mucho de vos. Combinar palabras como perdón, don y cordón. Saber que la rubia de ingeniería química te vuelve loco, y aceptarlo… tranquilamente. Todo sirve, aunque parezca que no. Y explicando esta banalidad... me doy cuenta que quiero estar con vos. No sé si es lindo… pero es algo. Como que uno mas uno es dos, pero antes que un dos seamos uno mas uno.

martes

AMATORIO /1


Estamos adoctrinados a creer que cuando una relación avanza, se achata, se aplasta, se vuelve lisa. Estamos consternados a cometer siempre los mismos errores. A sabernos vencer, a dejarnos domar. Ya no se cree en la locura amatoria. Y la persona que me vuelve loca el alma, o mejor dicho me la volvía loca, la persona que me inquietaba la perspicacia, que me galopaba los latidos, que me consternaba con su silencio y me descubría entero sin conocerme, me dice sin ningún tipo de anestesia “así somos los seres humanos” y continúa dejándome derramar una lágrima “antes soñaba y ya no lloro por amor”. Entonces mi mente en blanco enfureció, se perpetuo en un pasado no lejano. Pero recupero el equilibrio al no pensarla como antes. Profesamos indefectiblemente un amor de recuerdos, de lástima, de respeto. ¿Imaginamos toda una vida así? Soslayamos los riesgos por una seguridad horrorosa, que en el fondo no queremos y que nos aburre recónditamente. Pero claro…somos seres humanos, y no podemos salirnos de lo convencional, lo cotidiano, lo seguro. Me resisto profundamente a aceptarlo. Lo viví. Todos en algún momento lo vivimos. Esas no ganas en el momento que más las necesitamos. Ese beso de saludo, y no de amor. Ese apego de desconocidos. Todos pasamos el momento de las peleas constantes. Advierto, que quizás necesarias. Pero allí, en ese momento el amor estará menguando, y cualquier esfuerzo llegara demasiado tarde. Sin hablar de orgullo y celos, dejémoslo de lado (por ahora). Pero no debe ser recurrente, no nos atasquemos, avancemos…no hagamos lo que hace cualquier ser humano. No repitamos “es inevitable cometer los mismos errores”, solo porque es más fácil que no cometerlos. No busquemos excusas para continuar un amor que ya no es amor. Porque se nos irán en ese vano esfuerzo, los verdaderos amores. Los que congelan la sangre en cada caricia, los que erizan la piel, y nos dan una taquicardia que nos hace zumbar los oídos y perder la fluidez del habla, los que nos dejan sin que decir y nos sacan el pulso sosteniendo su mano. Entonces cuando queramos volver el tiempo atrás, viviremos una verdadera derrota. Que solemnemente deberemos aceptar para seguir creyendo en el amor. Ese que no se rompe ni por la distancia, ni por la cercanía. Ese que perdura mas allá de una flor, mas allá de una mirada…ese que penetra el alma de nuestros ancestros y los vuelve un Capuleto o un Montesco, que envenena nuestra razón y nos hace llorar de alegría, con mirarlo, con mirarla. Ese que nos deja tontos con un susurro en el oído. Y nos basta una llamada para sonreír durante todo el día. Ese amor que no debe ser al principio, que no debe desaparecer con el tiempo, que no tenemos que abandonar en un cajón con los regalos de cada mes…de cada cumpleaños.
Pero me entristece taparle los oídos, los ojos…a mi corazón para que no sepa de quien esta enamorado, porque me niego a que sea un ser humano más.

...lo quinto a otra.

Hoy me sacas el aliento…de la nada.
Hoy me inspiras en los sueños…por tu encanto.
Hoy suspiro al verte…sin mirarte.
Hoy me dejas tu perfume…con tus manos.

De la nada…te llevas mi atención.
Por tu encanto…corro al cordón.
Sin mirarte…empiezo a extrañarte.
Con tus manos…un cielo de entrambos.

Hoy me sacas la paciencia…de la nada.
Hoy me transpiran las manos…por tu encanto.
Hoy tiemblo curioso…sin mirarte.
Hoy te llevas mi boca…con tus manos.

sábado

AMATORIO

El amor como motor de mi vida. Lo tengo claro, es así. Inquietante momento de pasividad… pero no. Momento de locura total. Ese amor. Me encanta el enamoramiento, ese relámpago, ese conjunto. Pero dicen que no es lo mismo que el amor. ¿Por qué? Me niego. Eternamente debería ser lo mismo. Sorprender, transformar, mover… eso, amar. Me niego a caer en una rutina de amor, de caricias, de besos, de “te amo” diseminados, tirados, escupidos, vomitados como si fueran “buenos días”. Me niego a la querencia de lo automático, al regalo esperado, a la cena de siempre, al amor cotidiano. Me niego a no tenerte, pero más me niego a tenerte. Porque sos la costumbre de mi corazón. La rutina de la aceleración de mis latidos. El juego sin reglas de un amor atrevido. Quiero sorprenderte, transformarte, moverte… siempre. Que mis labios olfateen un lugarcito nuevo cada vez que te tengo cerca. Que mi piel tenga escalofríos abrazada de tus manos. Hurgarte cada rincón de tu cuerpo, encontrarte otro lunar, buscarte la sensibilidad. Por qué el amor nos vuelve indelebles para el otro, y sabemos que así lo extrañamos menos, que así lo pensamos menos, que así sonreímos menos. Para qué somos imborrables, inseparables… y cada vez que nos vemos llega el fastidio, el aburrimiento, el juego empatado, el tiempo interminable. Ese tiempo de horas que antes eran segundos, esa prorroga de tiempo por la que matábamos y ahora no queremos que llegue; esas noches que siempre eran distintas, escurridizas, divertidas y que hoy son secas, inmóviles, paralelas. Vivamos en el enamoramiento, aunque sea intentémoslo. No derrochemos el amor en un vaso de costumbre, de amargura. Cuidemos de lo especial, y hagamos que siempre sea especial. Porque cuando lo especial se vuelve normal, uniforme, común, pues el amor ya no será amor…será otra cosa, pero no amor. Será quizás un tú y un mí juntos, será una persona que nos cuida, alguien a quien llamar… seremos dos que nos apreciamos. Dónde dejamos las lágrimas, las sonrisas…aquello que nos sorprende, eso que no esperamos… que nos emociona. El amor como un circo, como un teatro…el amor como un “te amo” en el oído, en una carta, en una mirada… Un beso que te lastima el labio, o una caricia que te deja perfume. Un esperar ansioso, con la transpiración de los nervios, la incertidumbre de las miradas, de los roces… las ganas de un beso, de desnudarnos, de escucharla… de mirar sus hombros, de caminar sus piernas. Pensemos en el amor como lo interminable de conocer a una persona… a esa que amamos, no pensemos que ya lo sabemos todo, pues en ese momento la estaremos perdiendo. Se estará alejando, se estará sorprendiendo que ella misma no se conoce y en la confusión de su pecado por creerte, por acostumbrarse a vos, se estará yendo. No pensemos que llegamos al horizonte, el sol es siempre igual…pero un amanecer vale la pena tanto como un atardecer, de su mano, en silencio…o corriendo a los gritos, siempre es distinto… y maravillosamente lindo. A amarle a ella, que lo necesita(mos).

jueves

Un fin como principio.

Nadie supone la muerte. Nadie la considera en un buen momento. Nadie la espera. Qué extrañamos, por qué lloramos…pensamos tener todo claro en medio de una oscuridad que se hace cada ratito mas grande. Entonces guardamos las lágrimas, sonrisas forzadas. O por qué juzgar quizás verdaderas. Quiero aferrarme a la segunda idea. Somos concientes, pero no. Somos adultos, maduros, indiferentes…pero nada de todo esto tiene que ver. Vemos los abismos vacíos, perpetuos, incipientes…arduos de soledad. Supongo que es eso…soledad. No pienso en el dolor, mas que momentáneo y superfluamente pasajero. Pero que pasa con el lugar vacío. De aquello que hacíamos juntos y ya no podemos. Que pasa con su voz. Con sus ojos. Sus gritos. Sus pasos. Con las costumbres perdidas. Somos animales acostumbrados. Somos cotidianos. Nos enamoramos de lo que compartimos, de lo que repetidamente nos hace reír o llorar…de aquello que vemos continuamente, nos enamoramos de la rutina, la tradición, la usanza, el hábito. Y la muerte nos saca eso…nos quita lo que amamos. Nos quita lo material, de lo que nos es difícil desprendernos y lo que más fácil tocamos, deseamos, maltratamos y cuidamos. Pues qué más difícil que pensar “siempre va estar conmigo”…o quizás “con su recuerdo me alcanza”…pues claro que son frases hermosas, y realmente verdaderas si con sinceridad nos las creyéramos. Pues somos almas encerradas en un cuerpo, somos un todo abstracto…que aprende y enseña. Pero en esta vida, no queremos lo abstracto, no somos capaces. Pues lloramos al corazón detenido…y no reímos por el alma liberada. Estamos condenados a vivir para morir, pero nadie puede aceptar la idea de lo desconocido. Y claro, imaginar aquello, nos llevaría a la locura. Pues quizás quien diga no temerle a la muerte, es aquel que más le teme, pues a estado largo rato pensando por qué no temerle. Y es seguro que no encontró el motivo, más que su autoconvencimiento de repetirlo a sus pares. Supongo que le tengo terror a la muerte, pero no tanto como a la vida. A cada día pensar, escribir, leer, hablar, equivocarme, fastidiarme y volver a empezar, me llena de terror, de curiosidad, de incertidumbre. Pues no vivo para la muerte, vivo para no morir en soledad.