domingo
Billet Doux
Dice que “lo peor es la intolerable, la continua”. Y es para llorar, porque nos queremos, pero ahora se ve que el amor iba adelante, con las manos gentilmente
para ocultar la hueca suma de nuestros pronombres.
En un papel demasiado.
En fin, en fin.
Tendré que contestarte, dulcísima penumbra, y decirte: Buenos Aires, cuatro de noviembre de mil novecientos cincuenta. Así es el tiempo, la muesca de la luna presa en los almanaques, cuatro de.
Y se necesitaba tan poco para organizar el día en su justo paso, la flor en su exacto linde, el encuentro en la precisa.
Ahora bien, lo que se necesitaba.
Sigue a la vuelta, como una moneda, una alfombra, un irse.
(No se culpe a nadie de mi vida).
A veces creo que ya olvide todo...
...y todo vuelve a mí desmantelándome.
A veces recuerdo su gusto,
y tiemblo desconsoladamente.
Hoy deseche el primer regalo...
...pues gratamente no hubiese sido aceptado.
Me aterra pensar que mis manos,
echaran a la basura ese diecisiete de cada año.
lunes
CORAZÓN CORAZA
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
...lo séptimo a vos
Paseo mis manos por los bordes, trato de andar recto. Pero nada alcanza. Saturo mi alma con su nombre, con su D inicial con su LA final. Pienso que está demasiado lejos ya. Demasiado. Tan. Ahora busco en los pasillos, las escaleras, aquel hueco de amor. Ya ni su sombra asoma. Tristemente.
viernes
martes
EVITAR
LAS MENTIRAS VERDADERAS
Como para las sociedades, para el individuo es también una actividad primordial, una necesidad de la existencia, una manera de sobrellevar la vida. ¿Por qué necesita el hombre contar y cantarse historias? Quizá porque, como la Mamaé, así lucha contra la muerte y los fracasos, adquiere cierta ilusión de permanencia y de desagravio. Es una manera de recuperar, dentro de un sistema que la memoria estructura con ayuda de la fantasía, ese pasado que, cuando era experiencia vivida, tenía el semblante del caos. El cuento, la ficción, gozan de aquello que la vida vivida –en su vertiginosa complejidad e imprevisibilidad– siempre carece: un orden, una coherencia, una perspectiva, un tiempo cerrado que permite determinar la jerarquía de las cosas y de los hechos, el valor de las personas, los efectos y las causas, los vínculos entre las acciones. Para conocer lo que somos, como individuos y como pueblos, no tenemos otro recurso que salir de nosotros mismos y, ayudados por la memoria y la imaginación, proyectarnos en esas ficciones que hacen de lo que somos algo paradójicamente semejante y distinto de nosotros. La ficción es el hombre completo, en su verdad y en su mentira confundidas.
Las historias son rara vez fieles a aquello que aparentan historiar, por lo menos en su sentido cuantitativo: la palabra, dicha o escrita, es una realidad en sí misma que trastoca aquello que supuestamente transmite, y la memoria es tramposa, selectiva, parcial. Sus vacíos, por lo general deliberados, los rellena la imaginación: no hay historias sin elementos añadidos. Éstos no son jamás gratuitos, casuales; se hallan gobernados por esa extraña fuerza que no es la lógica de la razón sino la de la oscura sinrazón. Inventar no es, a menudo, otra cosa que tomarse ciertos desquites contra la vida que nos cuesta vivir, perfeccionándola o envileciéndola de acuerdo a nuestros apetitos o a nuestro rencor; es rehacer la experiencia, rectificar la historia real en la dirección que nuestros deseos frustrados, nuestros sueños rotos, nuestra alegría o nuestra cólera reclaman. En este sentido, ese arte de mentir que es el del cuento es, también, asombrosamente, el de comunicar una recóndita verdad humana. En su indiscernible mezcla de cosas ciertas y fraguadas, de experiencias vividas e imaginarias, el cuento es una de las escasas formas –quizás la única– capaz de expresar esa unidad que es el hombre que vive y el que sueña, el de la realidad y el de los deseos.
"El criterio de la verdad es haberla fabricado"
lunes
VOS TUYA
miércoles
Ya tú
Abro el cuaderno de los besos para recordar tu boca
Leo mi ardiente paciencia para cambiar nuestra historia
Recuerdo lo recordable para recordar lo irremediable
Piedad amor
Descansa corazón
Olvida ya tú
Desolada imposibilidad
Ansió tus manos con rayones, con chicles
Pierdo mi tiempo melancólico con pasadas carcajadas
Me recuesto en tu mirada para acostarme con vos
Recuerdo tus enojos para saborear tu cintura
Piedad amor
Descansa corazón
Olvida ya tú
Desolada imposibilidad
Renuncio a lo irrenunciable, a vos... conmigo
Aturdo mis parpados para contener el llanto
Refugio mi alma en otros cuerpos, en otras piernas
Recuerdo tu calma para besarme, para enloquecerme.
jueves
martes
viernes
Como si.
martes
MI LU
mi golocidalove
mi lu tan luz tan tu que me enlucielabisma
y descentratelura
y venusafrodea
y me nirvana el suyo la crucis los desalmes
con sus melimeleos
sus erpsiquisedas sus decúbitos lianas y dermiferios limbos y gormullos
mi lu
mi luar
mi mito
demonoave dea rosa
mi pez hada
mi luvisita nimia
mi lubísnea
mi lu más lar
más lampo
mi pulpa lu de vértigo de galaxias de semen de misterio
mi lubella lusola
mi total lu plevida
mi toda lu
lumía
lunes
AMARLE /4
jueves
SIN (más) /2
lunes
...lo sexto a vos.
Hoy que es tu día, ¿tu cumpleaños? Ayer, en realidad. Hoy que es distinto. Detenerse lo suficientemente cerca. Cerca lo demasiado. Besarte no besarte.
Arrogancia pura de instintos demoledores. Te extraño. Suplico lo más.
Asisto perenne al salto crucial. Grito.
Es para llorar. En fin de cuentas siempre haces lo que queres. Lloró entonces.
En fin un principio. Arrollador.
Nos queremos, eso lo.
No me ves y estoy tan cerca. Casi rozándote. Rozándote. Tocándote.
¿Y tu cumpleaños? ¿Qué paso con eso? Me olvido.
Arruino, aquello. Es lo suficiente. Arto de mí sin vos. Dormido.
Recojo tu seudónimo, y descubro. Hacia mí ojos desorbitados de bocas feroces.
Hacia ti, el biombo del retrato. Descubro mi amor de altos.
Un trece de. El cielo despejado, tu rostro deslumbrante, tu amor no te interesa.
Cariño por seguridad. Un piso firme. Lo elástico no te sirve.
El fénix de las cenizas. El humo del cigarrillo. La espuma de un soberbio.
Tan poco hago para tenerte, y me arrepiento con el ahogo.
Tan largas se vuelven tus piernas, que me arremeten con sus botas.
Reniego por la tortuga y me alegro por no tenerte. Me vuelvo.
Vuelvo para buscarte, porque la verdad no me alegro de no tenerte.
Me miento. Me convenzo. Idiota, me silban. Catorce de.
Y así hasta el diecisiete de octubre. Cualquier año.
No me culpen, no culpen a nadie. Fue una equivocación. Volverá a pasar.
Insisto. Es que me encanta. Aunque no la vea.
Entonces me alejo, invisible. Y ya no miran entre los hombros. Se marchan.
Se rompe la ronda. Se cierra el telón.
Y el beso se vuelve realidad.
SIN (más) /1
sábado
domingo
FICCIONES /2
martes
AMATORIO /1

Pero me entristece taparle los oídos, los ojos…a mi corazón para que no sepa de quien esta enamorado, porque me niego a que sea un ser humano más.
...lo quinto a otra.
Hoy me inspiras en los sueños…por tu encanto.
Hoy suspiro al verte…sin mirarte.
Hoy me dejas tu perfume…con tus manos.
De la nada…te llevas mi atención.
Por tu encanto…corro al cordón.
Sin mirarte…empiezo a extrañarte.
Con tus manos…un cielo de entrambos.
Hoy me sacas la paciencia…de la nada.
Hoy me transpiran las manos…por tu encanto.
Hoy tiemblo curioso…sin mirarte.
Hoy te llevas mi boca…con tus manos.
sábado
AMATORIO
El amor como motor de mi vida. Lo tengo claro, es así. Inquietante momento de pasividad… pero no. Momento de locura total. Ese amor. Me encanta el enamoramiento, ese relámpago, ese conjunto. Pero dicen que no es lo mismo que el amor. ¿Por qué? Me niego. Eternamente debería ser lo mismo. Sorprender, transformar, mover… eso, amar. Me niego a caer en una rutina de amor, de caricias, de besos, de “te amo” diseminados, tirados, escupidos, vomitados como si fueran “buenos días”. Me niego a la querencia de lo automático, al regalo esperado, a la cena de siempre, al amor cotidiano. Me niego a no tenerte, pero más me niego a tenerte. Porque sos la costumbre de mi corazón. La rutina de la aceleración de mis latidos. El juego sin reglas de un amor atrevido. Quiero sorprenderte, transformarte, moverte… siempre. Que mis labios olfateen un lugarcito nuevo cada vez que te tengo cerca. Que mi piel tenga escalofríos abrazada de tus manos. Hurgarte cada rincón de tu cuerpo, encontrarte otro lunar, buscarte la sensibilidad. Por qué el amor nos vuelve indelebles para el otro, y sabemos que así lo extrañamos menos, que así lo pensamos menos, que así sonreímos menos. Para qué somos imborrables, inseparables… y cada vez que nos vemos llega el fastidio, el aburrimiento, el juego empatado, el tiempo interminable. Ese tiempo de horas que antes eran segundos, esa prorroga de tiempo por la que matábamos y ahora no queremos que llegue; esas noches que siempre eran distintas, escurridizas, divertidas y que hoy son secas, inmóviles, paralelas. Vivamos en el enamoramiento, aunque sea intentémoslo. No derrochemos el amor en un vaso de costumbre, de amargura. Cuidemos de lo especial, y hagamos que siempre sea especial. Porque cuando lo especial se vuelve normal, uniforme, común, pues el amor ya no será amor…será otra cosa, pero no amor. Será quizás un tú y un mí juntos, será una persona que nos cuida, alguien a quien llamar… seremos dos que nos apreciamos. Dónde dejamos las lágrimas, las sonrisas…aquello que nos sorprende, eso que no esperamos… que nos emociona. El amor como un circo, como un teatro…el amor como un “te amo” en el oído, en una carta, en una mirada… Un beso que te lastima el labio, o una caricia que te deja perfume. Un esperar ansioso, con la transpiración de los nervios, la incertidumbre de las miradas, de los roces… las ganas de un beso, de desnudarnos, de escucharla… de mirar sus hombros, de caminar sus piernas. Pensemos en el amor como lo interminable de conocer a una persona… a esa que amamos, no pensemos que ya lo sabemos todo, pues en ese momento la estaremos perdiendo. Se estará alejando, se estará sorprendiendo que ella misma no se conoce y en la confusión de su pecado por creerte, por acostumbrarse a vos, se estará yendo. No pensemos que llegamos al horizonte, el sol es siempre igual…pero un amanecer vale la pena tanto como un atardecer, de su mano, en silencio…o corriendo a los gritos, siempre es distinto… y maravillosamente lindo. A amarle a ella, que lo necesita(mos).






